Hola, Rush.
Te escribo esta carta en un
momento de bajón, que sólo quiero tirarme en la cama, llorar, y que pasen los
días hasta que todo se solucione un poco y deje de estar tan agobiada; mi vida
es un completo desastre. Y probablemente te preguntarás, ahora, que por qué he
llegado a estar escribiendo esto. No lo sé, y no creo que encuentre la razón
correcta, pero algo me ha llevado a hacerlo, y aquí estoy, haciéndote leer algo
que importancia, lo que es importancia, como que no.
En verano sacaste Di sí, esa
canción que nos animaba a convertir nuestra vida en aventuras que la hicieran
mejor y que no nos hicieran arrepentirnos de haberlas vivido, poniendo como
inicio tu ejemplo de dejar todo en Barcelona e irte a Madrid, con tus amigos,
para disfrutar. Y ahí fue cuando, por primera vez, vi un vídeo tuyo. Tuve una
sensación extraña, así como “este chico puede llegar lejos”, y me enamoré de la
canción. Me enamoré, porque no dejaba de escucharla ni de enseñársela a la
gente. Sin embargo, entre unas cosas y otras, el querer suicidarme (suena
fuerte pero fue tal que así) y el estar muy mal, no cogía el ordenador nada más
que para ver Castle, que te la recomiendo, y no me suscribí.
Meses después, en Octubre, te
fuiste a Los Ángeles y a Edimburgo, y yo ya te seguía en Twitter, porque algo
tuyo me llamaba, y no sé el qué exactamente, pero me llamaba y sabía que debía
seguirte. Y te apoyé, te mandé ánimos, y recuerdo que te veía feliz, que veía a
un youtuber feliz cumpliendo sus sueños. El clímax de todo llegó cuando subiste
los vídeos de LA, y ahí me suscribí, porque me hiciste soñar de nuevo como si
fuera una niña, porque me fijé en el trabajo que llevaban esos vídeos, que me
habían emocionado. Y wow, pensé, me encanta. Así, como te lo cuento. Exclamé un
me encanta, y me suscribí.
Y aquí me tienes ahora.
He visto tus vídeos, todos los
que he podido del canal principal, los Little Rush, que me encantan, y los
Dailys de verano, esos en los que grababas tu día a día, y he de decir que
ojalá te hubiera descubierto antes, porque lo que disfruto con tus vídeos –de un
minuto o de veinte- no es ni medio normal, chiquillo. En poco tiempo, has
pasado a ser algo para mí que no sé cómo definir. La palabra exacta no es
ídolo, y busco una que te pueda describir. La gente me dice que es obsesión,
pero no es así. Cuando una persona te llega hondo, ya sea porque es cercano,
por sus vídeos, o por lo que sea, y ves que crece, quieres apoyarle, y se lo
demuestras, en twitter, en comentarios de Youtube, donde sea, pero tú se lo
demuestras. Y esa persona te hace feliz cuando te corresponde, inconscientemente,
pero te alegra el día, y te hace ver las cosas de otra forma.
Tú consigues eso conmigo.
Puedo tener días muy malos, días como hoy, como ya te expliqué al principio, y
me animas. Primero subiendo vídeo, muy buen vídeo enseñando tu nueva casa,
donde se te ve ilusionado, y ahí ya me haces feliz, ahí ya sé que seguir
adelante durante este día ha merecido la pena. Y después, te pongo un tweet,
para que sepas todo esto, y lo retwitteas. Vale, igual para ti no es nada
importante. Sin embargo, a mí, me has alegrado el día. Como siempre que
apareces en mis notificaciones, vaya. Y es que ya has aparecido varias veces, y
me has hecho feliz como nadie.
Y llegando a este punto de la
carta, que ya estarás harto de leer, quiero decirte una cosita más. Vas a
llegar muy lejos, estoy segura. No importa que el ritmo sea lento, mediano,
grande. No importa si tienes más o menos visitas, más o menos suscriptores, o
trabajas con más o menos marcas. No es importante, porque tienes talento. Un
talento que nos ha llegado a unas 180.000 personas y que te ha hecho poder
vivir de lo que te gusta, que son los vídeos y canciones, contando historias
con ello. Espero verte crecer mucho más tiempo, muchos más años, estar ahí
vídeo tras vídeo apoyándote.
Eres
muy grande, Rush, muchísimo, y no me queda otra cosa que darte las gracias, el
problema es que no sé cómo hacerlo.
De Espe, o @__espegs22, con dos barras bajas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario